Hace ya 8 años que hice la primera formación en lactancia materna en una de las sedes oficiales de IBCLC en Lima. Desde entonces, he seguido aprendiendo cada año cosas nuevas, la última formación la hice en Gerona éste mismo año y sigo pensando que nunca se puede terminar de aprender algo nuevo sobre lactancia. En cada visita, de cada madre y su bebé, aprendo algo diferente que me ayuda en las siguientes. A veces se logra el resultado esperado y otras no, depende más de ellas que de mí. Es decir, cuando en la lactancia hay una dificultad, es vital pedir ayuda cuanto antes, rodearte de gente que apoye tus decisiones, te respete y sólo te diga cosas que te hagan sentir bien.

Hoy me apetece hablar de cosas que igual a mí me parecen muy básicas, pero que quizá a la mayoría de la gente no tanto porque sigo haciendo visitas en las cuales se les han dado recomendaciones totalmente contrarias a lo adecuado, por parte de profesionales sanitarios.

Y es que es una lástima, pero en la formación de pediatras, enfermeras de planta, auxiliares trabajando en maternidad…la destreza en el manejo de la lactancia materna, no es un requisito para trabajar en maternidad. Muchas veces no está incluida en la formación (¡la alimentación básica de un recién nacido!!) y cada uno según su interés, busca cómo aprender fuera de los cauces oficiales. La formación de matrona contiene unas cuantas clases teóricas, pero tampoco siento que haga mucho hincapié sobre una de nuestras mayores competencias.

Aquí van unas recomendaciones básicas para quienes van a tener pronto a su bebé:

  1. El pecho funciona a demanda, pero también a oferta. Porque, esto de a demanda, ¿qué narices es? ¿cómo reconozco cuando mi bebé quiere tomar el pecho? Bien, no eres la única con esa duda. Cuando recién tienes a tu bebé en brazos, estás empezando a conocerlo y hasta que puedas distinguir las señales, va a pasar un tiempo más o menos largo. Y el bebé debe estar alimentado durante ese tiempo. A veces las señales de hambre son cabeceos, llevarse las manos a la boca, hacer ruiditos, jadear y la última de todas, llorar. Cuando llora, puede que lleve un buen rato con hambre. ¿Cómo solucionamos esto? Ofreciendo el pecho a todas horas, cuando despierta, abre los ojos, te mira con ternura: teta en la boca. Cuando está entretenido, tranquilo, y hace más de una hora que no nos pide (o sentimos que hace bastante rato que no ha comido, sobre todo en los primeros días de nuestro bebé): teta en la boca. Que sonríe: teta en la boca. Ha hecho cacas: teta en la boca. Si no quiere comer, coge y suelta enseguida, pues ya está, no le ofreces más. Pero ante la duda: teta en la boca. Ya habrá tiempo de coger rutinas, hábitos, horarios (casi imposible con un bebé recién nacido). Mientras todavía no conocemos las señales y es nuestro primer hijo o no sabemos si lo hacemos bien, ofrecer es el mejor camino. Y, sobre todo, ofrecer antes de que esté nervioso. Porque un bebé nervioso se agarra peor y nos pone a nosotras más nerviosas todavía.
  2. ¿Cuántas veces debería de comer un bebé? Siempre se dice que para el pecho no hay horario, que es a demanda, que no midas nada… Pero para alguien cuya lactancia es una desconocida, es su primer bebé y no sabe si fiarse de su instinto o de los miles de consejos contradictorios que recibe, necesita algunas pautas básicas. Un bebé debería de hacer entre 8-12 tomas diarias.
  3. ¿Cómo saber que está comiendo lo suficiente? A veces esta tarea se la mando a un padre con un Excel lleno de trabajo. Pero para orientarnos de forma básica, un bebé debería de mojar unos 3/4 pañales al día de pis mínimo. Sobre las cacas no me manifiesto, porque la regularidad a veces depende mucho de los bebés y de si están haciendo alguna toma de biberón (la leche artificial les estriñe). También irás observando que le tienes que cambiar la ropa, porque se le va quedando pequeña, los bebés crecen muy rápido. Verás sus mucosas hidratadas, aunque la piel los primeros días parezca seca, es normal, lleva 9 meses dentro del líquido amniótico con esa piel y al poco de nacer, irá cambiándola. La fontanela mayor de su cabeza no está hundida y los ojos le brillan. Todos son signos de bienestar.
  4. Los malditos percentiles. Tengo un hijo que jamás ha llegado al mínimo percentil y a pesar de que necesita hormona de crecimiento por otras razones, es un niño sano. Mi otra hija no se ni en qué percentil está. La veo sana y eso es lo que me importa. La mayoría de los percentiles que todavía rulan por las consultas se realizaron hace muchos años teniendo bebés que se alimentaban con biberón. Pero más allá de si confiamos en esas tablas o no, que tienen su validez en casos concretos, quiero hablar sobre los percentiles a nivel particular. Tu hijo no siempre va a ocupar el mismo percentil, ni es normal, ni deberíamos obligarlo a ello (a mí esto me suena hasta ridículo). Hay pediatras maravillosos que apuntan en las tablas dónde está tu hijo, pero se preocupan más de mirar su aspecto, su tono, vitalidad, hidratación, color, actitud y de escucharte a ti que le cuentas y sabes mucho más sobre tu hij@. Para que un niño ocupe un percentil 97, tiene que haber otro que ocupe un percentil 3. Y ambos niños son normales, por eso existen esas curvas. Recetar biberones de leche artificial es una tarea muy fácil, lo difícil es ayudar a una madre con problemas de lactancia.
  5. La lactancia materna debe ser exclusiva hasta los 6 meses (en su defecto, leche artificial). Veo que vuelve la moda de meter cereales a los 4 meses y medio, me echo las manos a la cabeza cada vez que lo escucho, no son pavos a los que hay que engordar para Navidad. Cualquiera puede ir a la página de la OMS donde da estas mismas recomendaciones: http://www.who.int/topics/breastfeeding/es/ Y, ¿hasta cuándo? la OMS recomienda hasta los 2 años o más, yo prefiero decir hasta que ambos queráis, aunque si es por nuestrxs hijxs, es raro que quieran destetarse antes. La base de la alimentación de un bebé hasta el año, es la leche, sea materna o artificial. Y la alimentación complementaria a partir de los 6 meses, es eso, complementaria. Algunos bebés tardan más de los 6 meses en comer algo, es normal y no hay que agobiarse, no todos evolucionan igual y algunos con 6 meses les cuesta mantenerse sentados, y ésta es una habilidad prioritaria para poder empezar a comer otros alimentos.
  6. Aunque no me gusta recomendar complementos para la lactancia materna, a veces son necesarios. Pero no se pueden aconsejar a todo el mundo. Las pezoneras, alguna vez pueden salvar una lactancia, pero no con mucha frecuencia, y no depende tanto de tu pezón, sino de su forma de agarrarlo. He recomendado pezoneras a madres con pezones salientes y grandes, cuyos bebés mamaban con poca fuerza, se cansaban pronto y vaciaban mal el pecho…depende del caso. El sacaleches en ocasiones puede ayudarnos, pero hay que saber usarlo, si no tienes dificultades en la lactancia, mejor dejarlo en un cajón a la espera de necesitarlo para hacerte una remesa de leche, para cuando te incorpores al trabajo, por ejemplo. El sacaleches no nos va a aportar información real de cuánta leche saca nuestro bebé del pecho, primero porque no funciona igual en todas las madres y porque vuestro bebé hace un movimiento con la lengua contra el paladar, que el sacaleches no realiza, éste sólo hace vacío. https://www.youtube.com/watch?v=KmRuZ3bW4m0 (aquí en el minuto 0:50 se ve el movimiento de la lengua del bebé)

Por otro lado, no podemos esperar que la primera vez que ponemos un sacaleches al pecho, llenemos un biberón de 120, para poder sacar más de 10/20 mililitros, a lo mejor nos hacen falta varios días de rutina de ponérnoslo al pecho. No por más tiempo, sacaremos más. Es preferible varias veces al día, menos de 15 minutos cada vez, que una sola vez de media hora. Las primeras veces funciona como estímulo y con los días iremos sacando más. Pero ¡ojo!, hay que tener cuidado porque el sacaleches mal usado puede provocar grietas, mastitis, dolor, ingurgitación… También hay que saber elegir la copa adecuada. Y por lo general, no vamos a necesitarlo a no ser que deseemos dejarle leche a alguien.

  1. No siempre que un bebé llora o está molesto es indicativo de hambre. Esto lo pondría en un cartel y lo colgaría por las farolas. Muchísima gente atribuye al hambre, el motivo del llanto. Pues no, puede que le duela la tripa porque tiene gases, cólicos, que siente frío o calor, que tiene el pañal sucio, que la ropa le resulta incómoda, que quiere estar en brazos, sentirse seguro, cambiar de ambiente…no podremos saber con exactitud el motivo porque no hablan. Su único lenguaje es el llanto y los gestos. Yo probaba la técnica del ABC…, es decir, empezaba ofreciendo el pecho, seguía con ver si el pañal estaba limpio, continuaba con observar sus deditos por si tuviese un pelo enredado, le cambiaba a un pijama más cómodo, me la metía en el fular…No siempre encontraba la solución, y si esto pasaba, le decía que mamá estaba ahí para acompañar su llanto, aunque no supiera como calmarlo.
  2. Busca un lugar silencioso, tranquilo y cómodo. Los primeros días no te recomiendo que recibas visitas hasta que no tengas la lactancia bajo control. Que alguien te mire, pueda comentar, juzgar o no te haga sentir cómoda su presencia, va a resultar bastante perjudicial para que funcione tu lactancia. Estar a solas, con tu pareja que te apoya o alguien que pueda ayudarte a lograr lo que quieres, es lo único que necesitas.
  3. A veces, un parto instrumental, traumático o en el que se os ha separado, altera el curso normal de la lactancia. Es como si el chip que llevan instalados los bebés, se hubiese desprogramado. Están desorientados y no saben cómo volver al camino. ¿Cuál es la mejor terapia? PIEL CON PIEL. Piel con piel no significa pijama con ropa, significa piel desnuda con piel desnuda. Encontrar momentos al día en los cuales lo único que hagas sea tener a tu bebé desnudo junto a tu pecho desnudo, volcado encima de ti, como una ranita. Parando la velocidad, los “tengo qué”, para mirar, observar, disfrutar, sentir y no hacer nada más. Pero lo estás haciendo todo, créeme.
  4. Finalmente insisto siempre en que lo más importante es disfrutar, que tu listón no esté tan elevado, que, por no llegar, te amargues los primeros meses de crianza, ese tiempo no vuelve. Cogerlo en brazos, sentir su calor, miraros a los ojos, enamoraros mutuamente, dormir pegaditos, etc., alimentan también.

1 comentario

  1. Conchita-Responder
    27 septiembre, 2017 at 1:42 pm

    Yo tb pondría el cartel del punto 7

Dejar un comentario

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario.
Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de nuestra política de cookies

ACEPTAR