Digamos que éste es el nombre con el que más se conoce ésta técnica, pero para ser justos, se llama waltas´ka, que es el nombre con el que la aprendí de la partera Leonie Lange. En Centroamérica y Sudamérica es una práctica habitual entre las parteras.

Me siento una afortunada de haberla aprendido, porque realmente funciona y funciona muy bien.

El parto es un evento en el que abrimos, no solamente nuestros músculos, huesos, tendones, sino nuestra energía. Nos abrimos y somos canal para dar a luz a un hijo. Por eso es tan importante cuidar el postparto. Si durante el parto hace falta mucho calor para que una mujer se encuentre cómoda y el parto fluya adecuadamente, más todavía hace falta durante el postparto. Porque hemos quedado abiertas, hemos perdido calor y es el momento más vulnerable para enfermar.

La función de la waltas´ka es de varios tipos: por un lado, comienza con un masaje de cuerpo entero con un aceite que fabrico a base de plantas, tinturas, aceite de oliva, etc con el que aplico la fuerza necesaria para ir cerrando el cuerpo de esa mujer, lo siguiente que coloco es un emplaste a base de plantas, arcilla verde y otros ingredientes a nivel de la matriz, lo tapo y envuelvo a la mujer en una toalla grande, atándola por la cintura. Todo esto sirve para colocar la matriz donde debe estar, para que dentro de unos años se mantengan tensos los tendones y el útero no se descuelgue. Por otro lado, tiene también la función de cerrar un ciclo, el postparto inmediato, para dar paso al postparto tardío. Desinflama el cuerpo, suelta líquidos acumulados y reduce considerablemente el sangrado en los días posteriores.

Lo realizo mínimo a los 3 días del parto y máximo a los 7. Prefiero hacerlo por la mañana, cuando los bebés suelen estar más tranquilos y me cuesta una media de 40 minutos/una hora. Tras el tratamiento es necesario un reposo de 24 horas durante las cuales la mujer solo puede levantarse para ir al baño o incorporarse en la cama para dar de mamar o comer. Sin ese reposo, ésta técnica no tiene sentido. Al pasar 24 horas se retira todo con una infusión de abundante romero, una olla grande, para poder lavarse con esa agua, no hay que ducharse. Ese día hay un sangrado más fuerte y posteriormente se reduce abundantemente.

Para mí el postparto es un periodo de suma importancia, del que apenas se habla ni se le presta especial atención. Considero que para que esa madre pueda cuidar adecuadamente de su recién nacido, ella debe ser cuidada y mimada igualmente. Me encanta la cara de satisfacción al terminar la waltas´ka.

Es un tiempo de cuidado, de atención y de amor.  Un tiempo sólo para mamá.

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