Hace un año ya, me invitaron a dar una charla en Miralbueno, Zaragoza, sobre parto respetado. Recuerdo que todo salió al revés. Sentados en sillas, cuando lo que siempre hago es sentarnos en círculo en el suelo, una amiga lo preparó con su mejor intención y cuando llegamos no vino casi nadie y los que vinieron parecía que me hiciesen el favor (qué malas son nuestras interpretaciones).

Acudió una pareja que se me quedaron grabados, él, mi querido Emilio decía que eso de sufrir por no ponerse la epidural, era una soberana tontería. Casi podía terminar allí mismo el taller, ¿qué más podía decir después de esa frase? Su pareja, Carlota, muy paciente, intentó tranquilizarlo (se iba poniendo nervioso por momentos) y decirme que todo eso no era personal conmigo, que este hombre tenía sus creencias, pero que necesitaba tiempo. Yo en ese momento pensaba: ¡pues necesitaría tres vidas más para entender lo que estoy intentando explicarle!! Pero mira tú por dónde, me sorprendió.

Unos 6 meses más tarde, en diciembre del 2016, vinieron de nuevo a un taller sobre dolor que yo impartía. Cuando los vi entrar, casi me desmayo, ¡no! ¡Otra vez no! Pero Carlota, ¿para qué lo traes? Pero decidí recibirlos con todo el cariño posible y la mayor sinceridad, aparcando a un lado mis prejuicios y mi mochila.

Recuerdo que fue un taller mucho más íntimo, más cercano, donde estábamos sentados en el suelo y pudimos llegar más profundo en lo que cada uno sentía. Al terminar el taller, y después de ver un video de un parto en casa, Emilio me dijo: oye, y para parir contigo, ¿qué hay que hacer? Yo le dije: vete a casa que ya se te pasará, que hace un momento ibais a parir en una clínica privada con 2 epidurales puestas…

Unas semanas después recibo un email de Carlota diciéndome que el taller les ha removido y quieren más. Más información, algo diferente, otra elección. Ella estaba ya de 35 semanas.

Carlota me demostró que aun estando segura del camino que quería, supo llevar a Emilio con calma, paciencia y empatía hacia donde ella quería sin que él se sintiese obligado. Emilio superó todas mis expectativas y mis prejuicios y me enseñó que nuestros juicios nos hacen más y más pequeños, y que liberarnos de ellos nos puede llevar por rutas sorprendentes. Los límites en nuestra vida, los ponemos nosotros.

Gracias chicos, fue un placer atenderos. Qué experiencia tan llena de vida y satisfacción.

No sería justo no mencionar a Teresa, la doula a quien tuve que avisar en el último minuto y que vino sin poner una sola pega, para estar en servicio y acompañar en silencio, su presencia para mi es clara y generosa, sin límites. Gracias Tere

Éste fue el resultado, un regalo que nos hacen ellos:

4 Comentarios

  1. Ana Isarch-Responder
    7 junio, 2017 at 12:50 pm

    Impresionante Carlota que lloros me he echado. Qué suerte de tener a Laura y Teresa a tu lado son un equipazo. Gracias por compartirlo

  2. Emilio-Responder
    11 junio, 2017 at 10:25 pm

    Cada día cuando despiertas, más o menos te puedes imaginar cómo será, sabiendo que cada día te da sorpresas, conoces gente, te enteras de cotilleos y es cierto que nunca te acostarás sin aprender una cosa más; en mi caso aquel día, un día cualquiera del mes de Junio de 2016 no podría ni imaginar que conocería a mi ángel de la guarda,una mujer fuerte, convincente, cariñosa, profesional, guerrera, atenta, entregada, una mujer que sólo merece que le pasen cosas buenas,la mujer con el corazón más fuerte que jamás en mis 37 años he oido latir; aquel día emprendí un camino que nunca pensé que elegiría, Carlota y yo te entregamos nuestra vida, Laura, la mujer que trajó al mundo a nuestra hija Leyre, la mujer que nos enseñó y ayudó a vivir la mejor experiencia, ver nacer a nuestra hija y hacerlo en primera persona, gracias Laura, gracias de corazón si no te hubieses cruzado en nuestro camino nada sería lo mismo.
    Arriba los corazones, las barreras que nos pone la vida hay que saltarlas de frente y con la cabeza muy alta, sin remordimientos y sin arrepentimiento.
    Laura te mereces lo mejor, eres una gran madre, una gran profesional, una gran MUJER.
    Tu me has enseñado como comienza una vida.
    Soy Emilioy te quiero mucho, siempre tendrás un lugar preferente en nuestra vida.
    Tu labor y tu trabajo es único, como tú.
    Gracias Laura

    • 12 junio, 2017 at 6:34 am

      Gracias Emilio. Mirar a tu mujer mientras paría, fue un regalo maravilloso y ver tu capacidad de cambio y de aprendizaje, otro muy grande. Un beso

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