Primero de todo, ¡feliz año 2017 a todxs!!!

Para comenzar el año, decido hacer público un video de un parto que atendí el 30 de Julio del año pasado. La mamá, Ezkibel me encontró un 24 de junio estando de 34+2 semanas de gestación. También era su tercer hijo, el año 2016 quedará como el año de los terceros, ¡he atendido en total 6 partos de terceros hijos!

Me encontró por las redes, tras mucho buscar debido a que su hija Laia venia de nalgas y las matronas que tenía contratadas no querían atenderla. Estuvimos hablando semanalmente varias veces por teléfono, hicimos consultas por Skype (ella es de Vitoria) y finalmente cuando estaba de 38 semanas de gestación pudimos conocernos en persona.

¿Alguna vez os ha pasado que ves a alguien y sientes que lo conoces de toda la vida? Pues eso fue lo que nos ocurrió. Una sensación de familiaridad y comodidad como si éste fuese nuestro tercer parto juntas o como si fuésemos primas…

Recuerdo abrir la puerta de mi consulta y ver su sonrisa radiante en la cara tras hacerse dos horas y media de viaje con toda la familia a cuestas. Pasamos un día de verano todos juntos en el que poder conocernos y hacer una historia obstétrica extensa, muchas horas para responder todas mis preguntas con sinceridad y sin tapujos.

Aún me acuerdo de una frase lapidaria que escuché en el hospital mientras era residente: “Laura, no sabes diferenciar la profesionalidad de lo personal, así no podrás mirar con objetividad lo que sucede en un parto, las mujeres deben de sentirse incómodas con tanto cariño que les das durante su parto. Es un momento íntimo y familiar en el que tú no deberías meterte como te metes”. Me lo dijo al terminar un parto en el que yo bailaba al ritmo de una mujer que me abrazaba mientras su marido le hacía masajes en las lumbares. Decidí no hundirme y no cambiar mi forma de hacer las cosas. Mi objetividad y mi profesionalidad no dependen del amor que doy a las mujeres. El amor es lo que cambia el mundo.

Cuando Ezkibel me llamó porque el parto había comenzado sentí unas ganas locas de acudir a abrazarla, de estar junto a ella y darle el parto que deseaba dentro de mis posibilidades. Su hija se había dado la vuelta y estaba de cabeza, todo estaba favorable.

Tras unas 8 horas de contracciones, nació Laia mirando hacia arriba (lo que en el argot sanitario llamamos “en posterior”), ¡con razón le dolía el expulsivo! Puede parecer largo, pero es que en esa postura, la cabeza tarda más en salir. Ella estaba feliz, radiante. Igual que yo. Sólo siento que no viva más cerca de mí para ver crecer a sus hijos y abrazarla de vez en cuando.

Os dejo con el video de su parto. No es un video profesional como el de Alcañiz, es un video realizado por un papá que hizo lo que pudo mientras tenía que cuidar del hijo mediano.

Gracias Juanjo por tus servicios, tus atenciones y tu cariño.

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