Acompañando un parto hospitalario

DIARIO DE UNA RESIDENTE

Esta noche me ha tocado acompañar a una pareja en el hospital. En cuanto he visto que tenía un plan de parto, he querido cogerla yo.

Ella me ha reconocido nada más entrar por alguna charla que he presentado de Vía Láctea. Me asomo a la puerta con discreción, a ver como se encuentra, levanta la vista y me dice: ¡tú, si tú!!!te quiero a ti, no te marches, que te conozco!!!

Que importante es estar acompañadas y ser cuidadas por gente a quienes ya reconocemos. Era una mujer a la que le ha tocado una inducción por Aguas Teñidas fluidas pero que no deseaba epidural. De todas formas, cuando al cabo de un rato la quería porque tenía la Oxitocina puesta a 60 ml/h y ya no aguantaba más, tampoco se le ha podido pinchar porque tenía los leucocitos altos.

Así hemos aguantado durante horas toda la dilatación, bastante rápida, yo detrás haciéndole masajes mientras su marido le abanicaba con un “sombrero” de cartón que se usa para los vómitos. La he sentido fuerte y decidida, concentrada y encomendada en su camino.

Al comenzar el expulsivo, ella que llevaba todo el rato de pie ha decidido que quería seguir empujando de pie y al principio el registro estaba bien, pero al cabo de un rato el registro se reflejaba un poco afectado. Mi sentir en muchos de estos casos es que el Registro nada tiene que ver con cómo está ese bebé. Cada vez más los registros “feos” no se corresponden con una mala oxigenación del bebé, curiosamente, en muchos de esos casos se les realiza un pH de calota para comprobar el estado del feto y salen en rangos de normalidad. En este caso ha salido 7.34 (los rangos de normalidad son entre 7.25 y 7.45, que alguien me corrija si en estos últimos meses han cambiado).

En el último curso de registros al que fui al hospital, el ginecólogo que lo impartía, explicaba que cada vez es menos fiable el registro con la situación de ese bebé intraútero, como dando a entender que al final, es todo un misterio. Eso siento yo, que en el hospital solo sabemos mirar un registro en vez de observar la situación global en la que está una mujer y cómo marcha el expulsivo. Nos olvidamos de sentir, de nuestro instinto, de nuestros sentidos, nos olvidamos de escuchar, mirar y observar, leer entre líneas, palpar, saber a través de las manos sin necesidad de la luz. Nos olvidamos de lo intangible, de lo que no se puede explicar si no es a través de la ciencia. Y creo sinceramente que todo eso es vital para que un parto vaya por buen camino.

Como decía, con esta mujer estuvimos todo el tiempo de pie y mi sentido me decía que todo marchaba bien, que no pasaba nada por lo que no pudiéramos seguir. La SEGO marca unas horas para los expulsivos en mujeres primíparas, multíparas, con epidural, sin epidural y creo que es un grave error poner tiempo a un parto cuando éste no está dando problemas, sin individualizar cada mujer. Para empezar: por qué estresar a la madre que a su vez estresa al bebé, y la cual aumenta la secreción de adrenalina cuya acción, bloquea la oxitocina. Y para seguir: quienes somos nosotros para decidir el tiempo que necesita la naturaleza, quiénes nos hemos creído para mandar por encima de las leyes de la naturaleza y para determinar lo que cada mujer necesita. Siento que hay consecuencias graves que no estamos contemplando al ir en contra de ese fluir natural de lo que es un parto.

Tras la prueba del pH de calota hemos podido volver a la habitación para así seguir empujando, hemos vuelto a ponernos de pie, he descubierto una nueva postura que le ayudaba a bajar la cabeza de su bebé, se sentía cómoda sentándose en mis piernas mientras hacíamos de balanza una con otra y he aprendido algo muy valioso como residente y es que yo en este lugar no estoy para dar sugerencias, mi trabajo es estar en servicio, unas veces de lo que la madre necesita, otras veces de lo que la matrona pida y otras de lo que el ginecólogo obliga. El parto ha terminado con una ventosa kiwi y a pesar de no haber sido lo que me hubiese gustado a mí y mucho menos a ella, me he sentido satisfecha porque agradecía mi trabajo y la he sentido feliz. Esa es mi mejor recompensa.

Escribí este relato hace casi un año. La protagonista de ésta historia logró ponerse en contacto conmigo fuera del hospital y nos encontramos una mañana en la plaza España para darnos un abrazo y compartir unas cuantas lágrimas. Hace unos días le hice llegar el relato tras encontrarlo entre mis cosas y pensé que le gustaría. Más me gustó a mí su respuesta, que volvió a emocionarme. Gracias a ti, porque partos como el que viví contigo, hacían más fácil esa etapa de formación tan dura en mi vida:

Hola Laura, buenos días, me ha pasado Teresa tu WhatsApp (Teresa es la doula con la que trabajo, que casualmente son amigas…). Lo primero agradecerte el que me dejes leer tus escritos sobre nuestro parto, es un lujo al que muchas mujeres no tienen acceso, pero he tenido la suerte de que yo sí y me ha encantado saber cómo lo viviste tú.  Por otro lado, siempre que te veía en alguna charla pensaba: me gustaría dar a luz con esta chica y mira que bien… Cuándo te vi entrar por aquella puerta del hospital me pareció que entraba un ángel, tenías un aura especial a tu alrededor y fue justo lo que necesitaba en ese momento.  Saber que tú estabas allí acompañándome, era lo que necesitaba, alguien que te va animar, que sabe respetarte, que sabe lo que hay que hacer, en definitiva. Me acuerdo muchísimo de ti y de nuestra súper noche, el otro día recordé que no había pasado miedo, nada de miedo y era porque tú me diste mucha seguridad y eso no lo olvidaré nunca. El papá también me ayudó muchísimo hicimos un buen equipo.

En un parto difícil como el mío, lo único que le deseo a toda mujer que se vea en esa situación, es que se encuentre una Laura en su vida. Me diste el aliento que necesitaba, me hiciste sacar las fuerzas de no sé dónde…fue un milagro tenerte a mi lado, me siento muy orgullosa de que fueses tú quien me ayudaste a traer a mi hijo al mundo.  En el momento más vulnerable de tu vida, todo el mundo tendría que tener el derecho de tener a alguien como tú a su lado, que te supiese escuchar y respetar tus ritmos de parto. Otra cosa que me gustó mucho fueron esas posturas en el expulsivo, me sentía muy cómoda en tus manos, me supiste entender muy bien. Eres una fiera y un crack. Ah y por supuesto me encantó el poder quedar después para darnos un abrazo en Plaza España, para poderte agradecer todo lo que hiciste por nosotros.  Has pasado a ser una persona importante en mi vida y así quería decírtelo.  Muchísimas gracias de corazón por darme lo más bonito de esta vida: mi hijo Martín.  Por cierto, me encantó reconocer tu olor a lavanda que tanto me había comentado mi Doula Eva, fueron detalles de complicidad que me ayudaron mucho, miradas sin palabras. Besos

4 Comentarios

  1. patricia-Responder
    13 marzo, 2018 at 10:37 am

    Que precioso por favor. Estoy embarazada de mi segunda hija( la primera fue hace 20 años así que me siento casi primeriza) el primer parto fue horrible 17 horas dilatando con maniobras de dilatación manual y al final terminamos en una cesárea y la separación de mi hija que por ser anestesia general no pude ver hasta el día siguiente. Un trauma. Ojalá que esta vez yo encuentre algo mi Laura, ojalá! ! Besos y felicidades por ese trabajo de sensibilidad que todas necesitamos y muy pocas encontramos. Gracias que exista gente como tu.

    • Laura Sola-Responder
      13 marzo, 2018 at 10:38 am

      Hola Patricia!!Ojalá encuentres la persona que entienda lo que necesitas y se haga cómplice de ese momento tan especial. Enhorabuena por tu segundo embarazo!un abrazo

  2. Petro-Responder
    13 marzo, 2018 at 10:39 am

    Hola! quería darte la enhorabuena por tu blog y tu trabajo. Reflejas una gran pasión por lo que haces y mucho cariño por cada persona que atiendes.

    Yo estoy intentando quedarme embarazada y lo que más me preocupa del momento del parto es el ir contracorriente en el hospital. Por ejemplo, el último artículo que compartiste en facebook acerca de que es preferible cortar en cordón umbilical más tarde de lo que se hace normalmente, me parece algo muy justificado y de sentido común. También encuentro lógicas las explicaciones en contra de la episiotomía hecha “automáticamente”.

    Pero, ¿cómo puedes conseguir que te atienda alguien que comparta esta filosofía en un hospital público? porque yo no me atrevería a parir en casa sin más, pero me gustaría que quien me atienda esté un poco más actualizado en estas cuestiones. Ya leí tu entrada sobre el plan de parto, pero claro, ¿Cómo vas a llevar la contraria a una matrona o ginecólogo con años de experiencia en un momento tan delicado como un parto? ¿cómo explicas a todos los profesionales que pasan por tu habitación que en principio no querrías una episiotomía excepto si ven que es algo imprescindible y que los beneficios van a superar a los riesgos?
    A veces echo en falta que los profesionales actúen más teniendo en cuenta la situación global de la mujer y como tu dices su “Intuición” forjada a través de años de experiencia, que eso tan común hoy en día como es aplicar estrictamente el protocolo.

    ¿Existe, por ejemplo, la posibilidad de que tu doula (para mi idealmente alguien que tenga también formación como matrona como tú) te acompañe en un parto en un hospital público para lograr un equilibro entre los avances”tecnológicos” y un parto lo más natural posible?

    No se si he sabido transmitir las dudas que me asaltan. En cualquier caso, quería agradecerte tu tarea y animarte a continúes transmitiendo material tan interesante.

    un abrazo

    • Laura Sola-Responder
      13 marzo, 2018 at 10:39 am

      Hola Petro. Voy a poner todo mi esfuerzo en contestarte, porque planteas algo que muchas mujeres sienten a la hora de enfrentar su parto. Y aunque me gustaria decir a los 4 vientos que parir en casa es una experiencia segura e inigualable, no puedo. Porque es una opcion que no todas las mujeres eligen y lo que sí debería de poder hacer es enseñaros a lograr lo que queréis eligiendo el camino que elijáis. Para empezar voy a comparar el parto con un examen de oposición o una maratón. Yo me examiné del EIR justo despues de dar a luz y meses despues tuve otro parto, y recuerdo que para conseguir el resultado que quería en ambas situaciones, tuve que hacer lo mismo. Lo primero de todo, aprendí a aceptar lo que viniese, eso no quiere decir resignarse, no. Quiere decir aceptar lo que venga como parte del camino y del aprendizaje. Porque aunque a mi me doliese el alma mi primera cesárea, hoy no la cambiaría por nada, me enseño muchisimas lecciones, que hoy aplico en mi trabajo. Aceptar significa recibir con amor lo que venga, sea el resultado que sea, pero haciendo todo lo que tengas que hacer para lograr lo que quieres, independientemente de si lo logras o no. Despues de aceptar, viene la accion. Tras poner todo tu corazón en el camino, tienes que dar varios pasos para lograr lo que deseas, en este caso, un parto respetado. Esto depende del hospital al que vas a dar a luz. Y se trata de averiguar cuales son los protocolos, cómo trabaja el personal, qué hay que hacer para presentar un plan de parto, hablar con las personas responsables del servicio, visitarlo… Hacer lo que sea necesario para lograr ese parto deseado. Por otro lado prepararte emocionalmente para lo que viene, es un buen comienzo. Y no estoy hablando de preparación al parto al uso donde te enseñen los pujos, las cosas que tienes que llevar al hospital y cómo respirar durante una contracción. Tu cuerpo lleva respirando desde que naciste, nadie te va a enseñar a hacer eso mejor que tú. Me refiero a un camino personal, donde aprendas a soltar el control, a conectar con tu cuerpo, aprender tu anatomía y fisiología, pero no desde tu cabeza, sino, desde tu corazón. Que aprendas a masturbarte (si, eso he escrito), a tener un sexo delicioso, porque el parto no es más que parte de tu experiencia sexual y las mujeres que más disfrutan de su sexualidad, tienen mejores partos (si se las deja). Y por último, se consigue más con miel que con hiel. Olvídate de cómo te tratan en ese momento en que eres el ser más vulnerable, acude con tu mejor sonrisa, pon todo tu amor en el dia mas especial de tu vida, eso es muy contagioso.
      No se cómo funciona tu hospital, donde yo me formé permiten un acompañante durante todo el tiempo y tu puedes elegir quién quieres, pero claro, eso hace que si quieres una doula, tu pareja no pueda estar.
      Tienes trabajo por delante. Nunca es demasiado pronto para empezar. Un abrazo

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