Recuerdo pocas cosas de mi parto, ya que antes nunca había estado tan conectada con mi cuerpo y tan desconectada con mi entorno. Recuerdo como me abrazaba con mi pareja, como si fuera mi ancla, recuerdo la presencia y el apoyo de mi matrona y mi doula, como me aliviaban y me animaban con sus palabras y masajes, recuerdo el miedo, recuerdo el dolor…

Recuerdo estar desnuda, más abierta y expuesta que nunca, toda mi privacidad se fue hacía ya varias contracciones y mi pudor bajaba según aumentaba el dolor. 

No reconocía ni mi voz. En palabras de mi pareja ” esto es mucho más íntimo que hacer el amor…” ¡y tanto! Es intenso, íntimo, el acto de amor más grande que he realizado jamás… Más allá de mis sonidos hay silencio, está oscuro y me siento en comunión con mi bebé, en mi cueva, mi refugio, mi lugar sagrado. ¿Por qué tengo que irme a un lugar frío y extraño para hacer esto? ¿Por qué tengo que ir a un lugar donde curan enfermedades? yo no estoy enferma! jamás he estado más viva! La sociedad, las personas, ya de por sí son muy críticas con las madres, si además decides parir en casa con amor nos tratan de locas, de estrafalarias, por huir de los gritos, de la violencia o de la indiferencia.

Hace ya un mes que parí, que deje de ser una para ser dos, que las horas no las marca un reloj si no el llanto de mi hijo. Hace un mes que mi entorno juzga cada decisión que tomo disfrazándolo de consejo. Hace un mes que me convertí en una persona más generosa con otras madres, comprendiendo sus acciones y decisiones.

Mi parto fue en casa, fue bello, empoderador, yo quise vivir cada minuto, enfrentándome a mi miedo y mi dolor y salir fortalecida con mi bebé. Yo decidí, sopesé mis opciones y decidí.

Con este texto quiero reivindicar que el parto no es un mero trámite para pasar de embarazo a bebé, es una experiencia transformadora y poderosa, la primera vez que verás a tu bebé, su momento, vuestro momento y hay que respetarlo. Hay que respetar la decisión informada de cada madre. No solo las decisiones cómodas o protocolarias. Entregar a otros el poder para que elijan por ti no te quita el miedo, lo anestesia.

Por encima de las opiniones existe la evidencia científica. Si queréis hablar de mortalidad materno infantil hablemos de cifras hospitalarias y extrahospitalarias.

Hablemos de estudios científicos si no queréis hablar de intimidad, hablemos de estadística si no queréis hablar de emoción.

 

A esa mamá de Vigo… qué decirte mujer, más que volverás a reír. No será ahora, pero volverá la alegría a tu vida. Tu bebé siempre vivirá en ti y en tu otro hijo y en los que vendrán después. Si ya es duro vivir un duelo, no puedo imaginar cómo debe serlo bajo el ojo iracundo de un público buscando algo de que hablar y a alguien a quien culpar.

Mis palabras no servirán de consuelo, pero somos muchas mujeres las que sufrimos contigo, desde aquí te mando mucho amor y apoyo.

Dejar un comentario

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario.
Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de nuestra política de cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies