Parí en este país en una época en la que las mujeres no eran perseguidas por ser lo que son, tuve suerte de no tener que hacerlo en este momento actual tan desenfocado y agresivo. Fue hace 17 años y el jefe de servicio de obstetricia de uno de los hospitales más importantes de Madrid me llevó el embarazo, era un señor muy mayor, ya fallecido, y que tras más de 50 años atendiendo miles y miles de partos, la gran mayoría de ellos en casa como lo había hecho desde siempre, me auscultó con el doppler… sólo con el sonido, me dijo el peso de mi bebé, del líquido amniótico, la posición, el lugar y tamaño de la placenta, el número de venas, si tenía vuelta o no de cordón… 

Al día siguiente me hice una ecografía con otro profesional y salía exactamente lo mismo que él había escuchado y palpado. Ojalá los ginecólogos actuales conocieran mínimamente algo de esa sabiduría y experiencia, porque recomendarían parir en casa cuando el bebé está sano, la madre es joven y todo está correcto, ésa fue su recomendación y mi bebé nació en casa, por supuesto. Y el segundo también.

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