El último libro que he terminado de leer es “Vitamin K and the Newborn” (la vitamina K y el recién nacido) de la Dra Sara Wickham. Para mí, una de las autoras más valiosas en nuestra materia, sus libros hacen referencia a evidencia científica, evidencia empírica, intuición, hipótesis… vamos, un completo que digo yo. Así que fundamentalmente me baso en su libro, aunque cojo información de algunas otras fuentes que citaré al final.

“El saber no ocupa lugar”, que decía mi madre. En mi profesión no es que no ocupe lugar, es que debería de ocupar un lugar especialmente importante. La actualización de conocimientos y revisión de nuestro trabajo de forma constante, debería de ser un “must” en nuestro día a día.

¿QUÉ ES LA VITAMINA K (KONAKION PEDIÁTRICO) Y PARA QUÉ SIRVE?

En todos los hospitales de España, tienen por protocolo, pinchar de forma intramuscular a todos los recién nacidos nada más nacer 1mg de Konakion pediátrico (vitamina k). No se pregunta a los padres ni éstos lo cuestionan la mayoría de las veces.

Sin embargo, a pesar de ser un protocolo bastante firme de aplicación hospitalaria, no está de más saber para qué sirve y decidir si lo quiero o no, o si deseo otra vía de administración o en otro momento.

La vitamina k es un factor que interviene en la coagulación de la sangre, como muchos otros factores de coagulación, ayuda a evitar hemorragias (la explicación científica de cómo funciona la vitamina k es más compleja).

¿QUÉ ES EL SANGRADO POR DÉFICIT DE VITAMINA K EN EL RECIÉN NACIDO?

En los recién nacidos existe lo que se llama “sangrado por déficit de vitamina k” en el que hay 3 formas distintas de producirse:

  • La de inicio temprano: en las primeras 24 horas. Más habitual en bebés de mujeres que han tomado ciertos medicamentos como anticonvulsivos, anticoagulantes o antibióticos (la toma de antibióticos durante el embarazo, parto o lactancia aumenta el riesgo de sangrado porque la vitamina k la producimos en el intestino, si la poca que producen los fetos o bebés, no tiene la flora intestinal adecuada debido al antibiótico, aumentará el riesgo). Éste tipo de sangrado no se previene dando vitamina k a los bebés.
  • La de inicio clásico: del segundo al séptimo día. El sangrado suele ser en petequias (pequeños puntos rojos sin relieve en la piel, como manchas de sangre), en el pañal (que viene de ano), de la nariz o del cordón umbilical. Muy rara.
  • La de inicio tardío: del octavo día hasta la semana 12 (tres meses de edad). En algunos bebés, está relacionado con enfermedad del hígado no diagnosticada y en éstos casos, no se previene con la administración de vitamina K en el nacimiento. De hecho la enfermedad hepática se puede llegar a enmascarar con la administración de vitamina k en el recién nacido. En otros bebés, éste tipo de sangrado puede darse tras no haber administrado la vitamina k en el nacimiento. En ésta variante, el sangrado más frecuente es en petequias (en la piel), en pañal y hemorragia intracraneal (la forma más severa de sangrado en el recién nacido).

¿QUÉ RIESGO HAY DE SANGRADO POR DÉFICIT DE VITAMINA K EN EL RECIÉN NACIDO?

En el libro de Sara Wickham analiza desde los primeros estudios que salieron hasta hoy. El último estudio analizado del 2016 dice que 35 de cada 100.000 bebés nacidos vivos que no han recibido profilaxis de vitamina k sufren sangrado de inicio tardío (en un estudio realizado en Reino Unido, se estima que el sangrado de inicio tardío sucede en el 30% de los casos), el cual puede acabar en hemorragia intracraneal, no responde bien al tratamiento (el cual siempre se realiza con vitamina k para el resto de sangrados) y necesita de otras intervenciones mayores, además de la gravedad de la misma.

La incidencia de sangrado es bastante mayor en países de bajo o medio nivel socio-económico, que en países de alto nivel. En conclusión: los bebés nacidos en países de alto nivel socio-económico y alimentados al pecho de forma exclusiva tienen un riesgo de entre 1 de cada 15.000 y 1 de cada 20.000 de sufrir sangrado por déficit de vitamina k (varía en función de países).

¿QUÉ EFICACIA TIENE LA PROFILAXIS CON VITAMINA K?

La vitamina k es muy eficaz en la reducción del riesgo de sangrado. Si se le da al recién nacido la dosis adecuada en el momento adecuado por la vía adecuada, el riesgo se reduce de bajo (1 de cada 5.617 a 1 de cada 17.241) a extremadamente bajo (estimado como 1 de cada 100.000, no sabemos la cifra exacta).

¿QUÉ VÍAS DE ADMINISTRACIÓN HAY?

  • Intramuscular inyectable: 1mg al nacer.
  • Oral: 2mg al nacer, seguidos de 1mg cada semana (empezando la semana siguiente al nacimiento) hasta las 12 semanas en bebés que toman pecho de forma exclusiva o lactancia mixta. En bebés con lactancia artificial sólo son necesarios 2mg al nacer porque la leche de fórmula está enriquecida con vitamina k. Se absorve peor y tiene riesgo de no tomar la dosis adecuada debido a cómo se metaboliza, los posibles olvidos y que el bebé vomite parte de lo administrado.

¿QUÉ PROBLEMAS TIENE LA ADMINISTRACIÓN DE VITAMINA K?

Dolor en el pinchazo, sabor desagradable al darla de forma oral y peor absorción, riesgo de daño neuromuscular en la inyección (muy bajo) y riesgo incrementado de leucemia (los estudios que hablan de ésta asociación tienen un grado de evidencia bajo, se requiere más investigación al respecto).

¿PORQUÉ LOS BEBÉS NACEN CON DÉFICIT DE VITAMINA K?

Ésta es una interpretación a la que se ha llegado a lo largo de la historia, pero en realidad no tenemos unos valores de referencia para comparar los niveles con los que nace un recién nacido.

Es decir, todos los recién nacidos nacen con bajos niveles de vitamina k. ¿Porqué? No se sabe con certeza el motivo. Lo que sí sabemos es que así nacen todos los bebés, lo cuál debe hacernos pensar que la naturaleza tendrá sus motivos. Lo curioso es que por más que las madres embarazadas aumenten los suplementos de vitamina k o los alimentos que contienen vitamina k, no se aumenta el paso de ésta a través de la placenta y no incrementan los niveles en los bebés al nacer. Lo que también es para observar, es que la leche materna no contiene altos niveles de vitamina k. De hecho, los bebés nacen con bajos niveles de flora intestinal, la cual es necesaria (entre otras cosas) para la síntesis de vitamina k. Es decir, si durante el embarazo, el parto y la lactancia, se mantienen niveles bajos de vitamina k, algún motivo habrá. Es decir, que algún motivo tendrá la naturaleza para que todos los bebés nazcan en éstas condiciones, pero lo cierto es que no sabemos cuál.

En el libro de Sara Wickham, ella explica una posible teoría que me parece curiosa, los bebés nacen con muchísimas células madre, las cuales actúan de forma más efectiva gracias a los bajos niveles de vitamina k. Hay unas cuantas teorías más que se han descrito en su libro, pero ninguna demostrada científicamente, aunque como ella dice, la investigación difícilmente podrá resolvernos esa duda.

Bibliografía:

– Vitamin k and the Newborn. Dr Sara Wickham.

– Manual de neonatología. J.P. Cloherty, E. C. Eichenwald, A. R. Stark.

– Holistic Midwifery. Volume II. Anne Frye.

– PrevInfad (AEPap)/PAPPS infancia y adolescencia. Uso profiláctico de la vitamina K para la enfermedad hemorrágica del recién nacido. Abril 2010. Dra. Carmen Rosa Pallás Alonso.

– http://lactanciamaterna.aeped.es/recomendaciones/