En este post quiero contar brevemente lo que para mí significa un parto en casa. Sólo es mi visión, opinión y experiencia (la mía y la de mujeres que conozco tal como la describen), no pretendo que sea una verdad ni una teoría llevada al extremo.

Mi primera experiencia de parto en casa la tuve en Perú, junto a Leonie Lange, una sabia partera con la que me formé. Nuestro primer parto juntas fue en una casa muy lejos de donde vivíamos y lejos de un hospital, el acceso directo a la casa se hacía andando, no llegaba el coche hasta la puerta. En ningún momento mi mente se paró a pensar en las complicaciones que no podríamos resolver por la lejanía.
Todo fluía de forma tranquila y segura, nuestro trabajo fue desde el amor y la confianza que teníamos en el cuerpo de aquella mujer y la naturaleza de su bebé. A día de hoy me resulta curioso como dentro de mí nunca hubo dudas sobre lo que allí sucedía y la seguridad en cada una de mis células de que todo iría bien. Y así fue, no solamente porque Leonie es una magnifica partera y profesional, sino porque yo sabía y sentía que iría bien. Esa capacidad a día de hoy me ha dado muy buenos resultados, espero que no me abandone nunca.
Con esto no quiero decir que un parto siempre vaya bien. La gente al escuchar hablar de parto en casa, siempre responden sobre riesgos, miedos, complicaciones… Como si en un hospital estuvieran todos salvados. Como si por el solo hecho de entrar por la puerta, nada fuese a suceder.
No pretendo acusar al sistema hospitalario, pero si voy a dar mi opinión y visión, tanto desde mi experiencia de residente de matrona, como de enfermera. Muchas de las complicaciones que suceden dentro de un hospital, son resultado de nuestras acciones como sanitarios. Trabajamos para un tipo de medicina que solo contempla los síntomas físicos y ve al ser humano en un solo plano. Nos dejamos por atender toda la idiosincrasia de cada individuo, lo emocional, psíquico, social y circunstancial. Además de que por más que lo veamos, las herramientas para abordarlo son en mi opinión escasas. La medicina occidental cree que posee la verdad para la curación y peca de humildad para aceptar otros métodos que podrían mejorar la atención y el resultado de un ingreso hospitalario.
En el parto este ingreso da como resultado daños colaterales que nos parecen normales y aceptamos como parte del proceso de parir. Eso no sucede en el hogar atendido por buenos profesionales. Nadie interfiere en el discurrir natural de un parto, nadie saca a esa mujer de su cerebro primitivo para contestar preguntas innecesarias, nadie enciende la luz porque necesite ver mejor, no vienen 6 personas distintas a explorarla porque necesitan aprender (no digo que no sea necesario para formarse, sin embargo, a veces no se tiene consideración con la medida, ni se da opción a la mujer para elegir). La protagonista es la que da a luz, ella dirige el proceso y quien la acompaña y atiende, la guía cuando está perdida o la sigue de cerca cuando ella sabe el camino. Escribí un post sobre varias cosas imprescindibles para un parto en casa, lo podéis ver aquí: 10 cosas necesarias para un parto en casa
No soy creyente, pero si lo fuera, es el momento más parecido a ver a Dios que he tenido jamás. Me fascina la espiritualidad natural y no forzada que se crea, independientemente de las creencias de cada familia. Y me siento una afortunada por poder compartir esos momentos tan íntimos con las mujeres y sus bebés.
El resultado de un parto en casa es no solamente físico, sino emocional. El empoderamiento que alcanzan las mujeres que deciden traer a sus hijos al mundo de esta forma, les acompaña el resto de su vida. Parece que alguien les hubiera tocado con una varita mágica para convertirlas en mujeres con superpoderes, porque así lo sienten muchas de ellas (cuando la experiencia de un parto hospitalario es muy buena, el resultado es muy parecido). Comienzan su crianza con seguridad en lo que hacen y en lo que sienten, le dan el valor que merece y ese hijo lo nota. La lactancia es fluida, fácil y sin grandes complicaciones.
Adoro este trabajo.